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miércoles, 14 de noviembre de 2018

Necesidad de la vivencia constante


No se trata de vivir el Conocimiento de nuestra Identidad verdadera, más allá de las apariencias humanas, sólo una vez, en un momento de iluminación. No se trata tampoco de vivirla de una manera esporádica. Hay que vivirla constantemente, es decir las veinticuatro horas del día, incluso mientras estamos durmiendo.

Si bien es verdad que existen algunos grandes Sabios como Ramana Maharshi que, después de la aparición de la Gnosis, viven ésta espontáneamente de una manera constante, para el común de los mortales, la obtención de esta vivencia constante, o por lo menos la progresión en su dirección, necesita el despliegue de grandes esfuerzos y un trabajo intenso en el nivel humano. Este trabajo no es para «obtener» la Liberación, sino para apartar los apegos, pasiones y pulsiones que velan nuestra eterna Libertad. Porque, como lo dice Ramana Maharshi « la Gnosis tarda mucho en estabilizarse».

Cuanto más impuro y agitado por afectos, apegos y pasiones sea el vehículo humano, más tardará esta estabilización. Esto explica por qué en antiguas tradiciones, la Gnosis sólo era trasmitida después de años de ascesis (Tapas); y ello no porque se pensaba que esta ascesis fuera necesaria para la obtención de la Gnosis, sino porque se quería acondicionar un «terreno psicológico» capaz de conservar y mantener la aprehensión de la Gnosis.

Son verdaderamente ridículos estos hombres modernos que, creyéndose más inteligentes que las generaciones de practicantes que, durante siglos y siglos, se han sometido a una severa ascesis, se imaginan poder llegar a ser unos Sabios y Maestros sin esfuerzo, mientras que, aun si su aprehensión de la Gnosis es perfecta (lo que no siempre es el caso), están muy lejos de cualquier capacidad de vivencia constante. Podemos resumir las cosas diciendo que se imaginan haber llegado a la cumbre de la montaña de la Realización, mientras que en realidad no han hecho más que abordar sus contrafuertes.

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