Atmâ, el Sí transcendente -Parte2
Distinción entre Ser y existente
El Sr universal (Sat), es el Absoluto.
El ser particular que ha salido del Ser universal, ya se trate de un ser humano o de un ser animal, es una “manera de ser”, es un existente.
La entidad transmigrante (jivâtman) que se encarna en una diversidad de individualidades humanas es un existente.
La relación con la Inmanencia
El Sí (Atmâ), es la presencia inmanente del Absoluto (Brahman) en el ser individual en tanto que pura Consciencia.
La Consciencia es un Principio universal y Omnipenetrante.
Esta Consciencia universal que está presente en nosotros es un atributo del Absoluto, un atributo de Dios.
Constituye la presencia inmanente de Dios en nosotros.
Dios presente en los seres bajo la forma de pura Consciencia sin contenidos, permanece transcendente con relación a la impureza de seres particulares, ya que esta impureza no concierne más que a los objetos de percepción y de ninguna manera toca la pureza de la Consciencia en sí misma que es vacía de contenidos.
Atmâ y Jnâna
El Sí transcendente (Atmâ), que es nuestra Identidad real, puede ser conocido en la Gnosis (Jnâna).
Conocer nuestro Sí transcendente (Atmâ), es conocer nuestra Identidad verdadera, más allá de las apariencias humanas; es saber que nuestro Ser verdadero, nuestra verdadera Naturaleza, nuestra Identidad transcendente es la de Dios o del Absoluto (Brahman) mismo.
Nuestra Identidad real y transcendente es desconocida a causa de la ignorancia metafísica (avidya) de lo que ya somos.
Este Conocimiento es una Gnosis (Jnâna), pues es liberador. El nos libera de la ilusión de estar prisioneros en el mundo de la transmigración (samsara).
Este Conocimiento, que nos libera de estar esclavizados en el mundo de los objetos de percepción, presupone un doble movimiento de desapego y de desidentificación frente al hombre; y de reconocimiento de nuestra Identidad de puro
Testigo inafectado por el espectáculo de la vida humana que percibe.
Observemos que nadie puede declarar orgullosamente y de una manera sensata: “yo soy el Sí, soy el Absoluto”, pues lo que es susceptible de orgullo no participa de la naturaleza del Sí.
El Sí (Atmâ) es autoevidente (pratyaksha), pues todo el mundo conoce su propia existencia, no tiene necesidad de ningún instrumento para conocerse como Testigo (Sâkshi) de lo percibido sicológico y sensorial.
La adquisición de la Gnosis (Jnâna) constituye una transformación de la vivencia identitaria.
Un sujeto finito, un sí personal y condicionado no puede aprehender una Realidad infinita e incondicionada. Sin embargo, la realización del Absoluto (Brahman) es
posible para el hombre, pues la Identidad verdadera de éste es el mismo Absoluto.
Siendo el Sí (Atmâ) del hombre de la misma naturaleza que el Absoluto, es el Absoluto quien se conoce a Sí mismo a través del intelecto (buddhi) humano.
Por otro lado, el sujeto finito, el sí personal no existe, no es más que una apariencia ilusoria (mâyâ). No existe más que un solo y único Sujeto, un solo Sí (Atmâ) que percibe en todas las formas de vida.
Realizar nuestro Sí, es realizar el Absoluto (Brahman), no volviéndonos el Absoluto o bien fusionándonos con El, sino constatando que como personas no existimos y que el Absoluto es el sólo y único Ser real. Desde entonces, nuestra existencia es reconocida y vivida como siendo la del Absoluto (Brahman).
Características del Sí transcendente
El Sí transcendente no puede designar una realidad abstracta, lejana a nosotros.
Es importante darnos cuenta de que el Sí (Atmâ), a pesar de su aspecto transcendente es nuestro “Sí Mismo”. Es lo que somos constantemente y desde siempre, es nuestra “Identidad verdadera”.
- Sobre la transmigración.
La transmigración sólo existe al nivel del sí personal (atmâ).
Nuestro Sí transcendente (Atmâ) no transmigra. No se encarna, no se desencarna y, por tanto, no puede reencarnarse.
No es más que una pura Consciencia (Chit), para la cual encarnación, desencarnación y reencarnación eventual, no son más que espectáculos que percibe como Testigo (Sâkshi) y a los que permanece extraño.
Liberarse de la transmigración, es dejar de identificarse a lo que transmigra, es decir, al sí personal.
- Sobre el Karma.
El Sí transcendente (Atmâ) no actúa. La acción física, verbal o mental forma parte
del espectáculo que percibe.
Por tanto, no puede estar ligado por ninguna consecuencia engendrada por la ley del karma; la ley de repercusión y de retribución de actos buenos o malos que son realizados.
- Sobre el Conocimiento.
El Conocimiento (Jnâna) o la ignorancia (avidya) del Sí transcendente son fenómenos intelectuales. Ahora bien, el intelecto (buddhi) es un componente del sí personal.
El Sí transcendente (Atmâ) no está afectado por la ignorancia y no gana nada con el Conocimiento. La ignorancia y el Conocimiento son para El espectáculos en los que
no está implicado. El está más allá del Conocimiento como de la ignorancia, más allá de lo puro y de lo impuro, más allá del bien y del mal.
Es el sí personal (atmâ) transmigrante quien está afectado por lo puro y lo impuro, el bien y el mal, y que sufre las consecuencias de lo que realiza en esta vida en la vida póstuma o en otra existencia.
Es el sí personal quien se construye un ego (ahamkâra), una identidad errónea, y quien sufre lo que está ligado a esta falsa identidad. Es el sí personal quien busca el Conocimiento del Sí transcendente. Cuando obtiene ese Conocimiento, nuestra
Identidad verdadera y transcendente le es revelada.
- Sobre el estado de servidor.
Habiéndose producido el cambio de identidad que implica el Conocimiento (Jnâna), las apariencias (mâyâ) no desaparecen.
Desde entonces, en el cuadro de una Realización espiritual integral que engloba más allá de la ilusión y la misma ilusión, después de la obtención del Conocimiento (Jnâna) de nuestro Sí (Atmâ), el hombre debe de comprender que su identidad ficticia en el seno de las apariencias (mâyâ) tiene por finalidad volverse el servidor de nuestro Sí transcendente, que no es otro que Dios.
Es eso reside la suprema devoción (para-bhakti) que sobreviene después del Conocimiento (Jnâna).
Hay un estado de servidor en el seno de la ignorancia que proviene de una espiritualidad básica en la que el hombre se somete a Dios; mucho más allá existe un estado de servidor que, después del Conocimiento, se tiene en cuenta lo que ocurre en la ilusión, mientras que ésta es reconocida como tal.
Proximamente parte III

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