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Vyâkta y Avyâkta I




Lo Manifestado y lo No Manifestado


La definición de los dos términos
Avyâkta, es lo “No Manifestado”, lo causal.
Vyâkta, es lo “manifestado”, lo existente.
Estos dos términos se entienden mas frecuentemente al nivel cósmico. Es el Poder (Shakti) cósmico que existe bajo dos modalidades:
- El poder energético infinito del “No Manifestado” (Avyâkta).
- El paso al estado de actividad y de “Manifestación” (Vyâkta), de una parcela de las potencialidades del No Manifestado que da nacimiento a un universo.
Todo universo procede de la manifestación de una parcela del Poder divino (Shakti) que es infinito. Permaneciendo “No Manifestado” y, por tanto, potenciales, las posibilidades energéticas que darán nacimiento a la totalidad de los universos que están aún por venir.

Todo es la Manifestación del Absoluto
Si “Todo es Brahman” (Sarva Brahman), es porque el Todo es la Manifestación (Vyâkta) de Brahman. Pero el Absoluto (Brahman) no puede reducirse a su Manifestación cósmica.
No se puede decir que el absoluto “se vuelve” el mundo y, que al volverse el mundo, pierde su transcendencia. La manifestación del mundo se superpone (adhyâsa) al la inmutable transcendencia del Absoluto.
El mundo y las criaturas que lo pueblan son una manifestación del Absoluto. Así, nada existe fuera del Absoluto que es, a la vez, la totalidad de los mundos y de las criaturas y la infinitud que los transciende.

Relación entre el Absoluto y el No Manifestado
Algunos traducen Para-Brahman por “Absoluto No Manifestado”; otras hablan del “No-Manifestado” para designar el Absoluto. Eso induce a un error fundamental. Es
verdad que el Absoluto en su transcendencia permanece “No-Manifestado” en relación con el mundo, pero el “No-Manifestado” (Adyâkta) no puede asimilarse al Absoluto.
Cuando se dice que el Absoluto (Brahman) es “No-Manifestado” (Avyâkta) se refiere al hecho de que el Absoluto, en su transcendencia, se sitúa más allá de la Manifestación (Vyâkta) cósmica.
Para algunos, el absoluto es asimilado al “No-Manifestado” (Avyâkta), pues es la Causa primera del mundo; La Causa de las causas que permanece en su transcendencia más allá de toda manifestación causal.
Todas las manifestaciones de causa y efecto se sitúan en el interior de la globalidad de la Naturaleza cósmica (Prakrit); por tanto, el Señor, que es una Manifestación del Absoluto, dirige la Naturaleza cósmica sin estar implicado en ninguna
de estas manifestaciones.
También podemos decir, de una manera aún más pertinente, que, a causa de su transcendencia, el absoluto se sitúa más allá de lo “Manifestado” y de lo “No- Manifestado”. En efecto, es importante comprender que lo “No Manifestado cósmico” depende del absoluto, emana de El y no puede confundirse con El. “Manifestado” (Vyâkta) y “No Manifestado” (Avyâkta) constituyen una alternancia cíclica que se refiere al cosmos y no a la inmutabilidad del Absoluto
(Brahman). Los dos aspectos del Absoluto, el Incognoscible (Para-Brahman) y el Cognoscible (Apara-Brahman) no están sometidos a ninguna alternancia de Manifestación y de No Manifestación; los dos son inmutables y eternos.
Suponer que en el Absoluto existiría lo “No Manifestado”, lo potencial y, por tanto, lo inacabado es un absurdo puro y simple. El Absoluto se sitúa más allá de la alternancia cósmica de los ciclos de Manifestación y de No Manifestación.

La emanación se produce en El

Algunos han creído que la noción de “emanación”, claramente enseñada en los Vedas, implicaba una “salida”. Si fuese así, se plantearía absurdamente que algo pudiera estar “fuera” del Absoluto que es “Omniabarcante”. Ya que “Todo es el Absoluto” (Sarva Brahman), no puede ser así; y debemos concebir que la Manifestación (Vyâkta) de los universos es una emanación que se efectúa en El. Y por eso, la manifestación
simultánea de una multiplicidad de universos sólo será una parte de El mismo. Asimilar el Absoluto a su Manifestación como lo hace el error del panteísmo filosófico, se vuelve, pues, a confundir la Totalidad con la parte. Los Vedas nos dan una indicación simbólica de su tamaño al decir, que con un cuarto de El ha manifestado el universo, mientras que las tres cuartas restantes permanecen “arriba” en la Transcendencia.

Proximamente parte II

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